La Reforma ¿Educativa?

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HUMORISMOS TRISTES

La Reforma ¿Educativa?

“Educad al niño y no será necesario castigar al hombre”.

Pitágoras.

           Hablar de la educación en nuestro país, resulta en este momento coyuntural del desarrollo histórico del mismo, un tema por demás polémico, un tema controvertido, un tema debatible, un tema que regularmente convoca a asumir una postura a favor o en contra, ante uno de los elementos más fundamentales en los que se basa la existencia de una cultura general de  identidad personal y nacional, de un Estado tan lastimado por los grandes errores pareciera que intencionales de las personas que lo habitamos. Y a mí en lo personal me parece que no debería ser de esa manera.

            Recientemente, los conceptos educación, docentes, evaluación, sistema educativo, marchas, bloqueos, Zócalo, Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Veracruz, etc., han estado en boca hasta de la persona más reservada; y no es para menos, la cuestión es que se ha rebasado todos los esquemas mediáticos que este tema solía mantener en el ámbito de la comunicación, lo que me lleva a pensar que en efecto, algo importante está sucediendo.

            El hecho es que la llamada Reforma Educativa ha generado un impacto de opinión pública entre prácticamente todos los sectores de la población, y esto es desde luego, porque todos están involucrados, desde los estudiantes, pasando por los padres de familia, los proveedores que surten de mercancía a las escuelas, la gente que ve una escuela cerrada en día hábil, hasta un elemento que es fundamental en el desarrollo del proceso enseñanza-aprendizaje en la comunidad escolar: el docente.

            La pregunta concreta es: ¿Por qué los docentes se oponen a ella?, y la respuesta igualmente concreta sería: porque la situación laboral con la que venían trabajando se ve realmente vulnerada por una reforma que en aspecto pedagógico no propone una seria revisión del sistema educativo, ni en el diseño de los Planes y Programas de Estudio, ni en la fundamentación teórica de los mismos. Lo cual, respecto a la situación del término “educativa”, ya fue reconocido por el mismo Secretario de Educación Emilio Chuayfeft al declarar que es una Reforma de carácter parcialmente laboral.

            El detalle fundamental de la evaluación a los docentes, radica en que estos memoricen de manera dogmática y total dichos Planes y Programas de Estudio para ser aprobados en una prueba estandarizada, y no en que pedagógicamente sepa cómo generar en los niños aprendizajes significativos útiles para su vida cotidiana. En pocas palabras, los exámenes no acabarán con los problemas de educación en nuestro país, mucho menos con el rezago educativo.

            Si la llamada Reforma Educativa tuviera la intención que su nombre amerita, propondría en primera, hacer una revisión de las condiciones en las que trabajan miles de docentes en comunidades totalmente marginadas, realizar investigaciones en las que los resultados de las mismas arrojaran datos concretos, las cuestiones de infraestructura, de materiales didácticos con los que cuentan los centros de trabajo, la cantidad de docentes que trabajan en una escuela, que en algunos casos es uno sólo para atender a todos los grados de un nivel, ya sea primaria o secundaria.

            No es una cuestión tampoco de si le vamos o no a los docentes, si apoyamos o no a la Reforma Educativa, si queremos o no a la CNTE, si aceptamos o no al Presidente de la República. Se trata de aceptar con los ojos bien abiertos que la solución  para los grandes problemas de carácter educativo en nuestro país no se resolverá despidiendo a miles de maestros, que son lo que día a día afrontan el problema de las carencias, de las dificultades, los que a su paso se encuentran con los que serán los ciudadanos mexicanosdel futuro, los que conviven con ellos, los que tienen que fundar escuelas en los lugares en donde  no las hay. No es así como se resuelve el problema, el problema compete a todos los que estamos inmersos en la vida diaria de un país que si no despierta de manera pronta, llegará a un punto sin retorno al que probablemente ya nos estemos acercando.

 

Giovani Marcelino Morales.